Hemorroides, fisura o fístula: cómo distinguirlas

Hemorroides, fisura o fístula: cómo distinguirlas.

Hemorroides, fisura o fístula: cómo distinguirlas.

Te duele, sangras, notas un bulto o algo supura. Y lo primero que haces es buscar en Google. El problema es que los resultados te confunden más: hemorroides, fisura, fístula… todo suena parecido, todo parece que podría ser lo tuyo, y al final no sabes qué tienes. La diferencia entre hemorroides, fisura y fístula no siempre es evidente, pero importa mucho. Porque el tratamiento de cada una es completamente distinto.

Lo veo todas las semanas en consulta. Pacientes que llevan meses echándose crema para hemorroides cuando en realidad tienen una fisura. O que piensan que su fístula es «una hemorroide que no se cura». Y así pasan semanas, meses, a veces años, tratándose algo que no es lo que creen.

En este artículo te voy a explicar qué es cada cosa, qué síntomas tiene cada una y cómo puedes orientarte. No para que te autodiagnostiques, que eso no funciona, sino para que llegues a la consulta sabiendo hacer las preguntas correctas.

Hemorroides: qué son y cómo se manifiestan

Las hemorroides son estructuras vasculares normales del canal anal. Todos las tenemos. El problema aparece cuando se inflaman, sangran o se prolapsan (salen hacia fuera). Eso es lo que llamamos enfermedad hemorroidal.

Los síntomas típicos de las hemorroides son:

  • Sangrado rojo brillante, habitualmente al final de la deposición o al limpiarse. No suele mezclarse con las heces.
  • Prolapso: sensación de que algo sale por el ano al hacer fuerza. Puede volver a entrar solo o necesitar que lo empujes. Si tienes un bulto en el ano, puedes consultar este artículo para saber más.
  • Mucosidad y manchado en la ropa interior.
  • Picor por la humedad y la irritación de la piel.

Y ahora viene el dato clave para entender la diferencia entre hemorroides, fisura y fístula: las hemorroides internas, en condiciones normales, no duelen. La mucosa que las recubre no tiene receptores del dolor. Si te duele al defecar, probablemente no sean hemorroides. O no sean solo hemorroides.

¿Cuándo duelen las hemorroides? Solo en dos situaciones: cuando se produce una trombosis hemorroidal externa (un coágulo en una vena del margen anal, que genera un bulto duro y muy doloroso de aparición brusca) o cuando hay una crisis hemorroidal con prolapso estrangulado. Fuera de estas dos situaciones, si hay dolor, hay que buscar otra causa.

Fisura anal: el corte que duele

La fisura anal es una herida, un desgarro en la piel del canal anal. Pequeña, pero tremendamente dolorosa. Si algún paciente me ha descrito el dolor de una fisura, ha sido con frases como «un cristal que me raja» o «un cuchillo cada vez que voy al baño».

Los síntomas de la fisura son:

  • Dolor intenso al defecar que puede durar minutos u horas después. Es el síntoma estrella, el que más la distingue de las hemorroides.
  • Sangrado escaso, rojo brillante, generalmente en el papel higiénico.
  • Espasmo del esfínter: el dolor provoca que el músculo se contraiga involuntariamente, lo que a su vez empeora el dolor y dificulta la cicatrización. Un círculo vicioso.
  • Miedo a ir al baño: muchos pacientes empiezan a evitar defecar, lo que agrava el estreñimiento y empeora la fisura.

La fisura suele aparecer tras un episodio de estreñimiento con heces duras o tras una diarrea prolongada. También puede aparecer después del parto. En la mayoría de los casos se localiza en la zona posterior del ano (la comisura más cercana al coxis).

A diferencia de las hemorroides, la fisura duele mucho. A diferencia de la fístula, la fisura no supura. Esta es una de las claves para entender la diferencia entre hemorroides, fisura y fístula solo con los síntomas.

Si quieres profundizar, te recomiendo leer el artículo sobre fisura anal: síntomas y tratamiento definitivo que hemos publicado en IPROMAD.

Fístula anal: el túnel oculto

La fístula anal es, quizá, la menos conocida de las tres. Y sin embargo es la que más confusión genera, porque sus síntomas son más sutiles y cambiantes.

Una fístula es un trayecto anómalo, un pequeño túnel, que conecta el interior del canal anal con la piel que rodea el ano. Casi siempre se origina a partir de un absceso previo: una infección de una glándula anal que acumula pus, drena (espontáneamente o mediante cirugía) y deja un conducto que no se cierra.

Los síntomas de la fístula anal son:

  • Supuración: manchado persistente en la ropa interior, con secreción amarillenta o purulenta. Es el síntoma más característico.
  • Un pequeño orificio cerca del ano por el que sale líquido de forma intermitente.
  • Episodios de dolor e inflamación que van y vienen: la fístula se obstruye, acumula pus (como un mini-absceso), duele, drena y mejora. Y vuelta a empezar. ¿Sabes lo que es un absceso? Aqui te lo explico: Absceso perianal tratamiento, causas y síntomas.
  • Sensación de humedad constante en la zona perianal.

La fístula no se cura sola. Puede mejorar temporalmente cuando drena, pero mientras el trayecto exista, seguirá dando problemas. El tratamiento es quirúrgico en la mayoría de los casos, y la técnica depende del tipo de fístula (simple o compleja, superficial o profunda). En IPROMAD disponemos de técnicas como el láser FILAC para fístula anal, que permite tratar el trayecto sin cortar el esfínter.

Diferencia entre hemorroides, fisura y fístula: tabla comparativa

Para que lo veas de un vistazo, esta es la diferencia entre hemorroides, fisura y fístula resumida por síntomas:

Síntoma Hemorroides Fisura Fístula
Dolor al defecar No (salvo trombosis) Sí, intenso Variable
Sangrado Sí, rojo brillante Sí, escaso Poco frecuente
Supuración No No Sí, característico
Prolapso / bulto No (salvo hemorroide centinela) Posible (orificio externo)
Picor Frecuente Posible Posible (por humedad)
Episodios recurrentes Sí (si se cronifica) Sí (ciclo inflamación/drenaje)
Se cura solo Puede mejorar La aguda sí, la crónica no No

Esta tabla es orientativa. En la práctica, un mismo paciente puede tener hemorroides y una fisura al mismo tiempo, o una fisura que se ha complicado con una fístula. Por eso el diagnóstico profesional es insustituible.

Por qué importa la diferencia entre hemorroides, fisura y fístula

Porque el tratamiento de cada una es completamente distinto. Y porque equivocarse en el diagnóstico no solo retrasa la curación, sino que puede empeorar el problema.

Algunos ejemplos que veo en consulta con más frecuencia de la que me gustaría:

  • Paciente que lleva meses con crema de hemorroides cuando tiene una fisura crónica que necesita otro enfoque (relajantes del esfínter, botox o cirugía).
  • Paciente que piensa que su fístula es «una hemorroide que se infecta» y espera a que se cure sola. Las fístulas no se curan solas.
  • Paciente al que le han dicho que tiene hemorroides y en realidad tiene un condiloma, un pólipo o algo que requiere biopsia.

Según la American Society of Colon and Rectal Surgeons (ASCRS), el diagnóstico erróneo o tardío de las patologías anales es una de las principales causas de tratamientos inadecuados y cronificación de los síntomas. Por eso siempre insisto: no te autodiagnostiques. Ven, te exploro y en cinco minutos sabemos qué es.

Cómo diagnosticamos la diferencia entre hemorroides, fisura y fístula

El diagnóstico es, en la mayoría de los casos, rápido y sencillo. No necesitas pruebas complicadas ni preparación especial.

En la consulta hago tres cosas:

  • Te escucho: los síntomas que describes ya me orientan mucho. El dolor al defecar apunta a fisura. La supuración apunta a fístula. El sangrado sin dolor apunta a hemorroides.
  • Te exploro: con una inspección visual y un tacto rectal puedo identificar la mayoría de las patologías. Si tienes mucho dolor, adapto la exploración.
  • Anuscopia: un tubo pequeño y transparente que me permite ver el canal anal por dentro. Dura menos de un minuto. Con ella confirmo hemorroides internas, fisuras en el canal o signos de fístula interna.

En casos de fístulas complejas o cuando necesito más información, puedo solicitar una ecografía endoanal o una resonancia magnética pélvica. Pero esto es la excepción, no la norma.

Lo importante es que con una consulta presencial, en pocos minutos, puedo decirte exactamente qué tienes y qué opciones hay. Esa claridad es lo que más valoran mis pacientes: salir de la consulta sabiendo qué les pasa y qué vamos a hacer.

¿No sabes si lo tuyo son hemorroides, fisura o fístula? Entonces pide cita. De esa forma obtendrás la respuesta. Puedes contactarnos a través del teléfono 699 606 005 o escribirnos a través de nuestro formulario de contacto. Atiendo en el Hospital HM Montepríncipe (IPROMAD), en Madrid.


Artículo escrito por el Dr. Antonio Gil · Cirujano especialista en coloproctología

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