Pocas cosas frustran más a un paciente que volver a tener el mismo problema por el que ya pasó por quirófano. Te operaron de una fístula anal, aguantaste el postoperatorio, pensaste que estaba resuelto, y meses después vuelve la supuración. El mismo orificio, la misma humedad en la ropa interior, la misma sensación de que algo no ha ido bien. Si esto te suena, estás ante una recidiva de fístula anal. Y no, no es culpa tuya.
La recidiva de fístula anal es más frecuente de lo que se piensa. De hecho, es uno de los motivos de consulta que más vemos en IPROMAD: pacientes que vienen de otros centros después de una o varias cirugías fallidas, buscando una solución definitiva. En este artículo te explicamos por qué ocurre, qué se puede hacer y cómo abordamos estos casos.
Por qué recidiva una fístula anal
Una fístula anal es un trayecto, un túnel que conecta el interior del canal anal con la piel. Para curarla, hay que eliminar o cerrar ese trayecto por completo. Si queda algún fragmento activo, por pequeño que sea, la fístula se regenera.
Las causas más habituales de recidiva de fístula anal son:
- Orificio interno no identificado: es, de hecho, la causa número uno. Cada fístula tiene una abertura dentro del canal anal por donde entran las bacterias que la mantienen activa. Si en la primera cirugía no se localizó y trató ese orificio, la fístula vuelve.
- Trayecto secundario no detectado: algunas fístulas tienen ramificaciones ocultas que no se ven en la exploración física. Sin embargo, una resonancia magnética o una ecografia de alta resolución de calidad sí las detecta. En consecuencia, si esas ramas no se tratan, se convierten en el origen de la recidiva.
- Infección residual: si la cirugía se hizo con infección activa (absceso no completamente drenado), el terreno no estaba limpio y las probabilidades de fracaso son mayores.
- Técnica inadecuada para el tipo de fístula: no todas las fístulas se operan igual. Una fístula transesfinteriana compleja tratada con una fistulotomía simple tiene muchas papeletas de recidivar, además de poner en riesgo la continencia. En consecuencia, elegir bien la técnica es tan importante como ejecutarla bien.
- Enfermedad de base no diagnosticada: en algunos casos, la fístula recidivante es la manifestación de una enfermedad de Crohn que nadie ha buscado. Por tanto, conviene descartarlo siempre ante recidivas múltiples.
Según la American Society of Colon and Rectal Surgeons (ASCRS), la tasa global de recidiva de las fístulas anales oscila entre el 5% y el 30%, dependiendo de la complejidad del trayecto y de la técnica utilizada. Las fístulas simples recidivan poco. Las complejas, bastante más.
Qué hacer ante una recidiva de fístula anal
Lo primero, y quizá lo más difícil, es no desanimarse. Una recidiva de fístula anal no significa que tu caso no tenga solución. Significa que necesita un análisis más cuidadoso de lo que ha pasado y una estrategia diferente a la anterior.
Esto es lo que hacemos en IPROMAD cuando nos llega un paciente con una fístula recidivante:
1. Entender qué se hizo antes
En primer lugar, necesitamos los informes quirúrgicos de la intervención previa. ¿Qué tipo de fístula era? ¿Qué técnica se usó? ¿Se identificó el orificio interno? ¿Se hicieron pruebas de imagen antes de operar? Esta información es fundamental, porque sin saber qué se hizo mal es imposible acertar en el segundo intento.
No obstante, si no tienes los informes, no te preocupes. Podemos reconstruir gran parte de la historia con la exploración y las pruebas de imagen actuales. No obstante, cuanta más información tengamos, mejor.
2. Estudio de imagen de calidad
Ante una recidiva de fístula anal, la prueba de imagen es obligatoria. No negociable. Nos permite ver con precisión el trayecto de la fístula, las ramificaciones ocultas, la relación con el esfínter y si hay abscesos que no se detectan desde fuera. De hecho, en muchos casos de recidiva, revela trayectos que no se conocían y que explican por qué la primera cirugía fracasó.
La resonancia magnética es una buena prueba de imagen para el diangóstico. Pero además, si es necesario, completamos el estudio con una ecografía endoanal para valorar la integridad del esfínter, especialmente si la primera cirugía implicó corte muscular. Esta última prueba siempre nos aporta una información más precisa.
3. Planificar la cirugía con calma
Por tanto, la segunda cirugía de una fístula recidivante no se improvisa. Se planifica con toda la información encima de la mesa: resonancia, ecografía, historia previa y exploración detallada. Asimismo, hay que decidir la técnica teniendo en cuenta que el esfínter puede haber sido dañado parcialmente en la primera intervención.
Opciones de tratamiento para la fístula anal recidivante
Las opciones dependen del tipo de fístula y del estado del esfínter. Esta tabla resume las más habituales:
| Técnica | Cuándo se usa | Preserva el esfínter |
|---|---|---|
| Láser FILAC | Fístulas transesfinterianas recidivantes, trayecto único | Sí |
| Colgajo de avance | Fístulas complejas, cierre del orificio interno con mucosa sana | Sí |
| Procedimiento LIFT | Fístulas transesfinterianas de trayecto corto | Sí |
| Sedal de drenaje | Como paso previo en fístulas con infección activa o trayectos complejos | Sí (temporalmente) |
| Fistulotomía diferida | Fístulas superficiales recidivantes con esfínter íntegro | Parcialmente |
Conviene destacar una consideración importante: en fístulas recidivantes, la preservación del esfínter es aún más prioritaria que en la primera cirugía. ¿Por qué? Porque si ya se cortó parte del esfínter en la operación anterior, cortar más en la segunda puede provocar incontinencia. Por eso, las técnicas que respetan el músculo (FILAC, colgajo, LIFT) cobran especial protagonismo en estos casos. El láser muestra tasas de éxito del 60 al 75% incluso en fístulas previamente operadas, con preservación completa del esfínter. Por supuesto, no son cifras del 95% como la fistulotomía simple, es cierto. Pero en un contexto de recidiva donde el esfínter ya está comprometido, un 70% de éxito sin riesgo de incontinencia es un excelente resultado.
Qué esperar de una segunda cirugía de fístula anal
Muchos pacientes llegan a consulta con mucho escepticismo. «Si la primera no funcionó, ¿por qué va a funcionar la segunda?» Es una pregunta legítima. La respuesta es que la segunda cirugía se hace con más información que la primera: sabemos qué se hizo, sabemos por qué falló y tenemos un mapa completo del trayecto gracias a la resonancia y la ecografía endoanal.
Además, en muchos casos la primera cirugía no fracasó por mala praxis sino por complejidad no detectada. Por otro lado, conviene ser realista: las fístulas complejas recidivantes no siempre se resuelven en un solo intento. A veces necesitan un abordaje en dos tiempos (primero sedal para drenar y controlar la infección, después cirugía definitiva). Lo importante es tener un plan claro y un equipo que lo ejecute con experiencia.
Recidiva de fístula anal en IPROMAD
En IPROMAD estamos acostumbrados a tratar fístulas complejas y recidivantes. Es una de nuestras áreas de mayor experiencia. Disponemos de todas las técnicas necesarias (FILAC, colgajo, LIFT, sedal, fistulotomía diferida) y de la capacidad diagnóstica para planificar cada caso con resonancia magnética y ecografía endoanal.
En definitiva, lo que nos diferencia no es tener mejores herramientas (que las tenemos), sino la forma de usarlas: con paciencia, con estudio previo detallado y con una planificación quirúrgica que tiene en cuenta todo lo que ha pasado antes. Porque en una recidiva de fístula anal, el peor error es repetir lo que ya no funcionó.
Todas nuestras intervenciones se realizan en el Hospital HM Montepríncipe, con las máximas garantías y en régimen ambulatorio en la mayoría de los casos.
¿Te operaron de una fístula y ha vuelto? No te resignes. Puedes contactarnos a través del teléfono 699 606 005 o escribirnos a través de nuestro formulario de contacto.
Artículo revisado por el Dr. Antonio Gil, cirujano especialista en coloproctología.
